Wednesday, November 09, 2005

CUENTIANDO

FABRICA DE PUNTOS


Erase un país construido sobre la base de líneas. Líneas de todo tipo, tamaño, color y forma. Para toda clase de personas y personitas, personalidades y personajes, en fin, líneas para todo el mundo.
Pero a pesar de tener un mundo dominado por las líneas, también teníamos una fábrica de puntos. Sí, de puntos. Y sólo una.
Funcionaba las 24 horas del día, los 365 días del año, y esto por ser la única en su género. No podía haber un solo día de paro en sus funciones, ya que los puntos eran la razón de ser de la fábrica y de todas las personas y más aún, de todas las líneas.
La usina producía puntos contra pedido, es decir, se enviaban solicitudes a sus oficinas comerciales y estas daban las órdenes de trabajo para su posterior elaboración.
Había toda clase de pedidos y por ende, de puntos:
Punto de vista para los ciegos.
Puntos de fuga para convictos.
Puntos aparte para los solitarios.
Puntos álgidos para esquimales.
Puntos negros para adolescentes.
Punto y banca para apostadores de casinos.
Puntos ciegos para oftalmólogos.
Punto y coma para golosos de la buena mesa.
Puntos muertos para los tipos de las funerarias.
Dos puntos para las parejas enamoradas.
Puntos suspensivos para...
Punto bola para jugadores de pool.
Punto com para los cibernautas.
Punto guión para los escritores de películas.
Punto seguido para los paranoicos.

En fin eran puntos para todo tipo de personas en todo tipo de circunstancias.
Así mismo, no podemos negar que se escaparon varios puntos de mira, terminando lamentablemente en manos de asesinos.
Un día cualquiera, da lo mismo cuando fue- aunque deberíamos haber anotado la fecha exacta, para que nunca olvidáramos lo que pasó y cuando pasó- alguien, no se supo, no notamos quien fue, nos pasó la orden de un punto, misteriosamente sólo uno y nada más.
Estábamos cumpliendo con dicho pedido, sin nunca - ingenuidad nuestra- darnos cuenta que, y para colmo muy tarde, ya habíamos cometido nuestro último y máximo error.
No había nada que hacer, ya la suerte estaba echada y sólo quedaba aceptar nuestro destino.
Nos habían encargado hacer un fatídico ¡¡¡PUNTO FINAL!!!



FIN.
Por Danockt.